Los comienzos

Empezar, comenzar, no siempre es fácil y más cuando lo haces en el paganismo, en la Wicca o en cualquier rama de la brujería. En mi caso no fue menos y los comienzos en todo este mundo fueron como poco peculiares. Desde que me alcanza la memoria todo lo que tenía que ver con la magia, criaturas fantásticas, brujas y magos ha despertado en mi un gran interés. Con siete años me aficioné a los trucos de magia, a la presdigitación, y tan pronto convertía el peluche de un conejo en el de un perro como te adivinaba una carta y todo esto con los debidos ensayos que llevaron a mi madre en más de un momento a la desesperación y a pensar en esconderme los libros de trucos.

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Con el paso del tiempo las cosas fueron cambiando ya no solo me interesaba hacer trucos sino que también todo lo que tenía que ver con lo oculto y lo paranormal. No recuerdo muy bien ahora si fue por mi cumpleaños o por navidades pero mi tía me regaló El libro de los Magos: magia práctica y antiguas tradiciones de Anton y Mina Adams. Aquí es donde empezaron mis prácticas un tanto rocambolescas, aún tenía once años. Construí con cartón un altar que más tarde cubrí con un trozo de sábana blanca de algodón. Hice las figuras de los dioses reciclando unos viejos títeres de guante a los que cambie ropa, la lana del pel y les dibujé nuevas caras. Hice una varita con una rama que encontré en un parque. compre una amatista y un cuarzo ahumado y las pegue con pegamento que prendí fuego para crear una costra más dura y resistente como base de las piedras, a esto le añadí un cable pelado y lo enrosqué alrededor conectando las dos gemas. El cáliz fue una copa de postre muy grande comprada en un todo a cien. El pentáculo lo hice con arcilla. Pero aún me faltaba un athame, aunque tenía un montón de velas y e incienso.

Por más que lo pienso no se ni como no salí ardiendo por aquel entonces con la cantidad de cosas inflamables que tenía. Una vez reuní todo mi altar en algo así como un mes me puse a investigar en Internet. Por aquella época no tenía una conexión en casa por lo que me pasaba las tardes en un cyber copiando e imprimiendo cosas que recolectaba de la web tales como la Rede, el círculo mágico, las cargas de los dioses y varias informaciones básicas que cualquiera que visite la red puede encontrar, en aquel momento no había tanta información como ahora Wicca Celta era mí página de cabecera. Comencé a practicar visualizaciones, meditaciones, ejercicios… Con el paso del tiempo y con mi práctica diaria, creo que en un día podía llegar a dedicarle unas tres o cuatro horas (esto se debe a que en aquel entonces estaba de vacaciones). También comencé a investigar con el Tarot y con las runas. Mi primera «baraja» fueron unos arcanos mayores dibujados y pintados por mi en cartulina con una cartulina dorada como trasera y mis primeras runas fueron unos depresores (esos palitos que usa el médico para sujetarte la lengua mientras te mira la garganta) que habían sido cortados en cuadraditos y en los que posteriormente había dibujado cada símbolo.

Como se ve entusiasmo y ganas de trabajar no me hacían falta. Poco a poco las cosas fueron evolucionando: creé mi primer Libro de las Sombras en una agenda Moleskine que forré con el dibujo de un pentáculo y un dragón y diversos símbolos en la parte trasera. Por mi duodécimo cumpleaños me regalaron Brujas y brujos: historias, tradiciones y prácticas de la magia blanca, también de Anton y Mina Adams. Comencé a indagar un poco más haciendo uso de los ordenadores de mi instituto, el cual había comenzado ese año, hubo alguna profesora que ya se olía que yo no iba a la biblioteca a hacer trabajos en aquellos ordenadores pero en todo el tiempo que estuve allí solo me lleve un par de broncas. Las cosas evolucionaron las figuras de los dioses fueron sustituidas por dos figuras un tanto naïfs de un Dios y una Diosa desnudos y poco proporcionados que había modelado con barro. El altar fue sustituido por una mesita redonda con una placa de mármol que estaba en el trastero contra la cual me descalabré cuando era pequeño jugando.

Con el tiempo las cosas fueron mejorando, ya era capaz de leer el futuro con bastante precisión, esto se debe en parte a que mis compañeros de clase me lo pedían muy a menudo. Así mi pequeño libro de las sombras y mis arcanos caseros viajaban en mi carpeta todos los días al instituto. La gente lo aceptaba bastante bien, no fue tampoco una sorpresa muy grande para muchos de ellos, aunque alguno que no lo entendía hizo algún comentario desafortunado mis otros compis salieron a defenderme. Mi primer athame llegó como un abrecartas con la empuñadura de una cabeza de dragón, el cual todavía guardo con mucho cariño. El pentáculo fue al agua y juntado con más barro para crear uno mejor hecho y más definido. El cáliz fue sustituido por otras copas. La varita se partió y acabe tallando una en una rama de laurel que yo mismo había cogido pidiendo permiso al árbol antes y dejándole una ofrenda después.

En poco tiempo arrasé con todos los libros sobre brujería de todas las bibliotecas municipales de mi ciudad junto con otros de religión, egipcios, celtas y ciencias ocultas. Pero no solo de los libros seguía aprendiendo, mis incursiones por la web me llevaron a grupos de MSN y foros dedicados a la Wicca y llegué a crearme una surtida agenda de e-mails de gente pagana con la que chatear vía Messenger. Creé mi propio foro y por no conocer todavía que existía una cosa llamada ley de propiedad intelectual copiaba cosas de otros sitios hasta que algún usuario molesto me hackeo el correo electrónico y el foro, los clausuró y me impidió cualquier posibilidad de recuperarlos. Si alguien lee esto y se da cuenta bajo que nick me escondía por aquel entonces le pido disculpas, aunque aquella forma de reaccionar no fue la adecuada y me hizo sentir muy mal durante varios días.

Empece de nuevo con un nuevo correo, con un nuevo apodo en los foros y con una mentalidad diferente. Empecé a chocar con mucha gente, ellos tampoco tenían las ganas ni la paciencia de explicarme en que me equivocaba y simplemente me mandaban a leer pero sin decirme exactamente el que. Al fin llegó a mis manos La Danza en Espiral de Starhawk, la cual, a día de hoy, sigue siendo mi libro favorito y el que más veces he releido encontrando siempre algo nuevo. También me regalaron los de Silver RavenWolf, aunque de estos solo encontraba útiles algunos ejercicios y con ellos las cosas fueron asentándose en mi cabeza, todo tenía más sentido y empezaba a estar realmente formado en cosas de la Wicca. Además encontré un diario, no creo que se le pudiera llamar a eso Libro de las Sombras, detrás de un armario en casa de mi abuela, donde su madre, mi bisabuela había escrito sus experiencias trabajando para unas familias británicas que le habían enseñando ciertas cosas sobre Wicca Alexandrina y brujería británica, aunque creo que ella no entendió del todo bien algunas cosas.

Pero mira tu por donde resulta que no fui el primero de mi familia que se aventuró por estos caminos. Durante un tiempo pensé que ella había sido iniciada pero bastante tiempo más tarde, hablando con la hermana de bisabuela en los momentos en los que el Alzheimer le dejaba recordar pude enterarme que en realidad ella trabajó para periodistas y antropólogos jubilados ingleses que estaban pasando sus últimos años en Ibiza, por lo que descarté por completo que mi bisabuela hubiera sido iniciada de alguna forma, solo que le resultaba curioso todo aquello y decidió apuntarlo, posiblemente para hablar de lo que le contaba algunos de sus jefes (el periodista o el antropólogo) con el otro. Otra de las cosas que ha habido en mi familia fueron aquellas brujas, las curanderas y herboristas que había en los pueblos.

Las cosas siguieron avanzando y yo seguía estudiando tanto las cosas del instituto como las mágicas. Durante este tiempo seguí hablando con toda esa gente que había conocido por Messenger e incluso a gente nueva, de aquella época solo conservo unos pocos contactos. Hubo alguien que me caló muy hondo, era una chica bastante más mayor que yo a la que haciendo acto de mi gran elocuencia (siempre he tenido una facilidad pasmosa para hablar con otros con un total convencimiento sobre lo que sea aunque realmente sepa muy poco sobre el tema). Ella también estaba empezando en la Wicca y yo la ayudé a comenzar con todo lo que yo sabía y había aprendido de otros. Siempre sentiré una conexión especial con ella, recuerdo haberle leído el futuro y aconsejado mágicamente cuando se preparaba para las oposiciones y compartimos bastantes cosas por un tiempo. Ella ahora es una profesora de instituto y acaba de tener un niño que por lo que se está bastante sano, además está terminando su tesis doctoral.

También logré hacer un grupo de amigas, conmigo eramos trece, que estaban interesadas en todas estas cosas. Cada uno teníamos una edad diferente pero no unían las ganas de aprender y experimentar. Cada uno pertenecía a una corriente distinta. Yo era el wiccano, dos hermanas investigaban sobre la santería, una chica de la República Dominicana estaba aprendiendo vudú de su abuela, otra tenía un padre Irlandés que había pertenecido a una orden druida antes de casarse con su madre y había aprendido de esas cosas por los libros que todavía conservaba por casa, el resto investigaban sobre druidismo, dodecateismo, asatrú, kemetismo y ciencias ocultas. Nos dedicamos a probar de todo durante un tiempo, intentando combinar lo que sabíamos para nuestros propios rituales y la verdad que aprendimos mucho los unos de los otros.

Ha pasado mucho tiempo de todo aquello, o por lo menos me lo parece a mí. Hace ya once años que empecé con aquel altar de cartón y mucho ha llovido y mucho ha aprendido, mejorado y evolucionado desde entonces. Ahora, tras una época un poco complicada donde me alejé del paganismo he vuelto a la Wicca. Ahora mismo soy estudiante del Templo de Brigit de la Tradición Nativista Correlliana de la Wicca y he conocido y vuelto a conocer a muchas personas y siento que estoy de nuevo en el sendero adecuado. Para mi todos este tiempo han sido mis comienzos, han sido un tiempo donde he aprendido como solitario a base de golpes, de errores y experimentación. Ahora se que he emprendido una nueva etapa de mi camino y que todo aquello fueron mis comienzos, unos comienzos de los que sentirme orgulloso, porque todo ello me ha hecho ser hoy quien soy.

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